En principio puedes comer de todo, siempre que la dieta sea equilibrada y contenga especialmente proteínas, derivados lácteos, verduras y frutas.
En general, debe evitarse comer alimentos crudos o poco hechos, así como algunos quesos azules, que pueden contener listeria (una bacteria que puede causar infecciones).
Los folatos son micornutrientes que el organismo no puede sintetizar y que deben ser incorporados a través de la dieta.
Son muy importantes ya que participan en la correcta formación del feto y del cierre del tubo neural, es por ello que se recomienda su ingesta a través de complementos alimenticios desde la planificación y todo el embarazo.
Al menos dos meses antes de quedarte enbarazada. Así conseguirás unos niveles de folatos óptimos para el correcto cierre del tubo neural.
Si, en la primera etapa del embarazo se produce la formación de todos los órganos y estructuras, en esta etapa los folatos juegan un papel muy importante, pero el incremento energético no es muy elevado.
A partir del segundo trimestre del embarazo se produce la etapa de crecimiento del feto y aquí demanda gran cantidad de nutrientes y que por tanto, la madre debe aportarlos a través de alimentos o complementos nutricionales.
El ácido fólico es un tipo de folato, concretamente es un folato sintético. Una vez en el organismo se transforma en 5-Metiltetrahidrofolato que es el folato activo.
Hay mujeres que presentan dificultades en transformar el ácido fólico en el folato activo, 5-Metiltetrahidrofolato o Metafolin®, por tanto, en estas mujeres es de suma importancia que tomen directamente el folato activo.
Para conocer si puedes metabolizar correctamente el ácido fólico se requiere una prueba que sólo se hace en personas que hayan tenido antecedentes de hijos con DTN o abortos espontáneos de repetición.
De ahí la importancia de tomar el folato activo, 5-Metiltetrahidrofolato o Metafolin® ya que es el folato con actividad y que todas las mujeres pueden aprovechar.
El DHA es un ácido graso insaturado que participa en multitud de procesos energéticos y funcionales.
Se encuentra mayoritariamente en el aceite de pescado y en menor cantidad en otros alimentos como los huevos,
El bebé no puede sintetizarlo y la madre es la única fuente de DHA; durante el embarazo a través de la placenta y durante la lactancia a través de la leche materna.
Es recomendable realizar actividades físicas siempre y cuando no exista una amenaza manifiesta de aborto. Algunas de las más recomendables son la marcha o la natación o en general aquellas que no impliquen esfuerzos excesivos o movimientos agresivos que puedan dañar al bebé.
Durante el embarazo puedes ser más activa sexualmente. El practicar sexo durante el embarazo no perjudica en absoluto al feto por lo que puedes seguir con tu hábito normal. Después de la práctica sexual puedes notar que el feto se mueve más hecho por el que no debes preocuparte, pues es normal.
En caso de que se den complicaciones como hemorragias genitales es altamente recomendable que expongas tu situación con exactitud a tu ginecólogo o ginecóloga.
Fumar durante el embarazo hace que el bebé se exponga al monóxido de carbono, a la nicotina y también que disponga de menos oxigeno, elemento vital para el desarrollo de sus órganos. Además, el fumar puede tener efectos tóxicos y provocar que el niño nazca con bajo peso o que sea prematuro entre otras graves complicaciones para el bebé.
En general, el consumo de alcohol u otras drogas es muy nocivo, máxime si estás embarazada o lo estás planificando. Las consecuencias para el futuro bebé pueden ser muy graves, pudiendo afectar al desarrollo cognitivo y perjudicando la maduración psicomotora, entre otras complicaciones.
En el caso especial del consumo de estupefacientes, además, la madre expone al bebé a que nazca con síndrome de abstinencia, pues notará que le falta esa sustancia a la que ha estado expuesto durante la gestación.
El corion es una envoltura natural que rodea al embrión formando las llamadas vellosidades coriónicas. Mediante la biopsia pueden extraerse células de esta capa que con su análisis cromosómico posterior permiten al médico diagnosticar enfermedades tales como el Síndrome de Down o la Fibrosis Quística así como determinar el sexo del bebé. Se practica después de la semana 11 y el riesgo de aborto es del 1%.
Cuando existe algún riesgo de alteración genética se practica, alrededor de la semana 16, la amniocentesis, que es la extracción de líquido amniótico y células del bebé. Mediante el cultivo de estas células se puede determinar aspectos como el correcto desarrollo de los pulmones o la existencia de alguna enfermedad genética como el Síndrome de Down o la Anemia falciforme. En este caso el riesgo suele ser inferior al 1%.
En embarazos de “bajo riesgo” se suelen practicar 3 ecografías, una por trimestre y localizadas en las semanas 11-12, 18-20 y 32-36, respectivamente.
Dada la evolución de la técnica, en la actualidad es posible elaborar ecografías en 3D y 4D (presentación en forma de vídeo).
La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por el parásito Toxoplasma gondii. El riesgo de contraer la toxoplasmosis va asociado a la convivencia o entrada en contacto con las heces de los gatos o con alimentos hortícolas no lavados adecuadamente. Para evitar posibles infecciones, si convives con gatos, es aconsejable que evites entrar en contacto con las heces de tu mascota y que respetes unas normas generales de higiene.
Durante el embarazo pueden salirte nuevas pecas o lunares debido a una pigmentación más activa. Si crees que es algo fuera de lo común, consúltalo con tu ginecólogo o ginecóloga, pero en principio, con protegerse del sol bastará, sobretodo si tienes la piel seca.
Las infecciones vaginales pueden aparecer por diversas causas, produciéndose en toda infección un desequilibrio de la flora vaginal normal. Los cambios hormonales, factores externos como medicamentos, antibióticos o anticonceptivos, la menopausia o el estrés pueden favorecer también estos desequilibrios de la flora vaginal. Cuando se produce un desequilibrio, algunos agentes que están en pequeñas cantidades en la flora vaginal habitual pasan a tener una mayor presencia, apareciendo entonces los síntomas de la infección.
El tratamiento depende del tipo de infección que tengas: si es por Candida albicans, se tratará con un antimicótico; si es una vaginosis bacteriana, se deberá tratar con un antibiótico y si es por tricomonas, con un antiparasiaário. Es aconsejable acompañar el tratamiento farmacológico con un tratamiento adyuvante, para poder ayudar a restablecer y mantener el equilibrio de la flora vaginal.
Es importante recuperar el equilibrio de la flora vaginal para prevenir las infecciones recurrentes, un problema que se da con mucha frecuencia en las mujeres. Existen diferentes tipos de tratamiento coadyuvantes, entre ellos están los geles vaginales con prebióticos. Los prebióticos son el alimento específico para las bacterias buenas, de modo que ayudan a restablecer y a mantener el equilibrio de la flora vaginal normal y disminuir las infecciones vaginales.
